domingo, diciembre 28, 2008

La Habitación Del Sol

Tenia cierto aspecto desaliñado y una postura desgarbada, como si no le importase el no estar sola sobre el extremo metálico de aquella lumbrera oxidada por el tiempo.
Hacia solo unos segundos, dos palomas un tanto más gordas y grises que ella habían aterrizado de modo escabroso a su lado y sin ningún tipo de consideración pretendían echarla del espacio que ahora resultaba exageradamente minúsculo para las tres.
Lo lograron-pensé-, al instante en que la mas pequeña se echaba a volar sin rumbo entre los cables oscurecidos por el hollín, se dejo caer por un instante, abrió las alas y sin moverlas esquivo unas viejas zapatillas que descansan colgadas de alguno de esos cables que tejen telarañas en esta ciudad deprimente que tanto extraño cuando no estoy triste.
Volví a mirar el poste de la discordia con la intención de espantar a las otras dos palomas abusivas, pero ya se habían ido,¿Hacia donde? no lo sé;
Solo ellas saben donde vuelan las palomas al final del día.

Nunca antes me preocupe mucho por averiguar tal destino, usualmente preferí siempre la idea fantástica de que se iban siguiendo al sol, en su siempre agónica huida tras la estela plateada del mar del eterno adiós y donde no había mar, no sé, a lo mejor les gustaba esconderse sobre las nubes arreboladas que tamizaban la luz en finas centellas, entonces así era siempre con ellas, y todas las aves libres del planeta, de todos los planetas...
Seguían al sol desde que aprendían a volar hasta el día que tenían que morir, solo parando para charlar entre ellas, narrándose los lugares que habían visitado y los que les tocaria visitar el día de mañana y el día después de mañana...
Mientras pensaba en esas cosas en que casi nunca pienso, se me ocurrió de pronto la idea de tomar un botecito con suficiente combustible como para viajar por semanas, sin parar en dirección a la habitación del sol(cueva, escondite, morada, guarida o trinchera), porque la curiosidad acerca de donde viajan las aves en libertad se está inflando en mi cabeza de repente.
Creo que seria posible extender el día o mejor aún, detener el tiempo.
Pongamos que logro conseguir un día de 30 horas, es decir 6 mas que todos los días normales, luego imagínense eso en 20 años.
En 20 años le habría podido robar al sol la cuarta parte de ese tiempo en luz, algo eminente por cierto, cinco años no son muchos cuando se es joven y arrogante, pero cuando ya esté viejo aspectualmente, me salvarían cada vez que me sienta patético y le huya aterrado a la noche inevitable y su abrazo fustigador.
Digo aspectualmente viejo porque soy conciente de que la bravura de la brisa y su salina caricia unidos a los dulces puñales de la vida al corazón me marchitaran el semblante antes de tiempo, pero intrínsecamente no, el alma la conservaré siempre joven, y cuando se deteriore al menos un poquito tomaré algún bote infla corazones para correr tras su estela plateada, mientras el pretende decirme adiós, lo alcanzaré para robarle insignificantes segundos que serán despues breves minutos, y esos minutos que serán luego horas y días se convertirán mas tarde en semanas y meses, que apilados en docenas me devolverán el aliento.
Aliento que espero no le importe perder al inquebrantable, siempre animoso y rubicundo sol huidor ...

No hay comentarios: