Pilco Carrasco llevaba 6 días sin dormir…
El barrio donde ahora se erigia ese conjunto de blancas casas de perfectas formas, antiguamente habia sido testigo de cruentos encuentros pasionados de guerras, amores y pactos. Algunos temporales, e incluso ficcticios de paz... La campiña Cashintoh.
Un sonido encandilador liberaba de todo peso al siempre frágil cuerpo de Alexa matsushiro, su andar era una ofrenda al verbo hiperbolizado de aquella acción soñadora de volar, a la vez que las cucarachas observaban celosamente desde cualquier oscuro rincón a la jovencita, atravesaba ella como cisne en vuelo la larga alfombra parda de estambre griego que conservaba en el mismo lugar, bajo el mismo sillón rojo y tras la misma lámpara de pedestal plateado, hacia ya 6 años.
La habitación no era la mas espaciosa de la mansion, es mas, Alessa decia que cuando llegaron a vivir a esa casa, fue ella la que les exigió a sus padres quedarse con la mas chica de las recamaras del piso superior, la razón era bastante sencilla, estaba ubicada en el alero sur de la mansión así que no llegaban allí los molestos ruidos de la transitada calle de el frente, por lo tanto era su oscuro ventanal el primero en sentir el calido beso del sol madrugador, sumado a que desde su habitación había un acceso directo y sencillo a la terraza y esta a su vez comunicaba con el minusculo jardín de la casa que no era en verdad tan pequeño como todos veian.
Pequeño si lo comparábamos con el parque san mateo a espaldas de la huaca de las musas, pero este jardín era un verdadero paraíso para cualquier niña como ella; A pesar de no permitir la vista hacia adentro desde el exterior,cosa que según Alexa era un acto vil de egoismo, pues un lugar tan bello no debia estar jamas tan oculto, era el espacio perfecto para Ale y sus introspecciones en la maratonica busqueda de respuestas.
Contaba con el mas verde y suave de los pastos de Mentélani, cinco antiguos sauces rosados traidos desde irlanda proveian de sombra y frescura a todo el patio y en los rincones donde estaban colocadas las piedras blancas y lisamente redondeadas por la fuerza del río tecrona crecían las setas y musgos mas perfumados del país, ¿Quien diría del país?, quien lo conociera diría del planeta y hasta el universo, bastando para ello solo la dicha de perfumar sus manos con aquella fragancia natural y celestial.
Sin duda lo que mas destacaba de ese Eden en miniatura eran, la pileta de piedra magmatica y un antiguo molino de granos arrimado en una esquina mohosa por la humedad, la fuente de la pileta aun funcionaba bien y el agua perdiendose en el centro del disco de plata liquida, era el modo mas idoneo de bloquear el escandalo rutinario que fugaba clandestino de la avenida, al otro lado de la pared, y reverberaba en el jardin a pesar del grueso muro de concreto armado.
Eran las 7 de la mañana y a esa hora la bella duermiente de la casa no dormia mas, menos cuando empezaba a brillar el sonido en el aire, pero se mantenia tan bella como siempre, y eso era algo que habia aprendido a hacer sola desde niña, alexa amaba las piezas ludicas de Tchaikovsky... todas, pero sentia cierta predilección por aquella que la obligaba a suspirar cada vez que alguien llamaba a la puerta de su casa, sin importar quien fuera, entre tanto, la delgada muchachita de largos huesos y armonicos movimientos asomaba su oscura melena por la ventana con la intención de ver sin ser vista.
Habia que cuidarse de no ser encontrada por nadie en esas fachas de princesa recien levantada, su sonrisa estaba pintada con sangre indeleble sobre la gracil mota de algodón que tenia por rostro.
Vió que alguien se apoyaba en la entrada del patio de el frente;
veintitres treinta y cinco!, gemia iracundo un tipo de aspecto vejete pero elegante, malditos anteojos, repetia constantemente mientras se buscaba algo en los bolsillos pardos del ajustado pantalon, antes de meter en uno de ellos un diminuto papel, mas parecido a una tarjeta de presentación vergonzosamente arrugada.
¿veintitres treinta y cinco?... que extraño pensaba la joven parada cerca al rincon donde las cucarachas habian estado observando inmoviles por el miedo desde hacia largo rato , inmediatamente despues se hallaba paseando de pared a pared, de lado a lado con lentitud, acariciando sus pies contra la suave alfombra estambrada mientras trataba de darle sentido a los numeros dichos por aquel personaje tan singular.
El timbre volviendo a sonar la perdia en la melancolia de su existir, la elevaba hasta el infinito para darle un paseo imaginario, hasta hacerla descender nuevamente a su habitación.
Le parecia sinceramente conmovedor ver a alguien tan ofuscado consigo mismo y al mismo tiempo sentia lastima por aquel sujeto y su actitud desequilibrada frente a un contratiempo aparentemente sin importancia, y sobre todo frente a la gente, que a esa hora de la mañana si bien era cierto no era mucha, era gente importante.
Las personas que se dirijian a sus trabajos monotonos y aburridos al pasar cerca quedaban atonitos mirando y escuchando al sujeto de torpes modales bramando palabras inintelegibles, tanto asi que parecian injurias contra el mundo,contra si mismo y quizá blasfemias imperdonables contra Dios.
Precisamente eso les divertia sobremanera.
Pilco carrasco llevaba 6 dias sin poder dormir.
La bala pedida escenifica el comentario indeseable que en el fondo todos desean escuchar, la opinión sin filtro que nos cuesta aceptar... Bienvenidos a una de mis terapias de aceptación...espero que la ironia esta vez juegue de mi lado.
jueves, febrero 26, 2009
domingo, febrero 08, 2009
La ventana flexible
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No lo hare solo.
No lo dire todo...
Espero su reaccion, ando aguardando su opinion.
Ya vendra.
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