Vivo lejos de la universidad, aproximadamente a 90 minutos si tuviera que expresar la distancia en tiempo, y mi celular - que durante todo el ciclo ha tenido que fungir de puntual despertador-, destruye la calma a las 3 de la madrugada.
Tengo el torso desnudo, pero si no fuera así pensaría que llevo puesta una camiseta de metal, y es que me cuesta tanto levantarme que parece que apenas me he quedado dormido hace 10 minutos; Pero no fue así, me quede dormido a medianoche hasta donde recuerdo, que cansado me siento, con el codo provoco un ruido similar al del agua cuando llueve o del viento entre calles empapeladas de carnaval, quiero cerrar los ojos y seguir durmiendo 5 minutitos mas, me duele el hombro de no se que, a lo mejor la postura incomoda, trato de acomodarme mientras mi celular suena de nuevo para obligarme a que me ponga en pie, aun no termino de entender porque ha sonado tan temprano hoy el maldito equipo, jalo el brazo para ponerme cómodo y apagarlo de una vez por todas y de repente escucho el sonido a papel restregado nuevamente.
Abro los ojos de manera automática, una mano invisible de un jalón me arranca del cuerpo la metálica flojera y a su vez me obliga a pararme como por obligación, casi me quedo dormido de nuevo, como iba a ser posible eso, si tengo que estudiar para mi examen, estoy a la mitad de los exámenes finales y yo dándome el lujo de dormir placidamente, giro sobre mis talones helados a pesar de la alfombra, y al lado mis lentes, que por poco piso.
Mi cama es un desastre, por un momento pensé que me había quedado dormido sobre el escritorio, veo más papeles que sabanas, páginas libres, libros abiertos, lapiceros destapados, separatas rotas y magulladas flotando sobre una infinidad de fichas de resumen inacabadas.
Sueño no tengo más, es increíble la capacidad de activación que posee la culpa.
Si pues, la culpa...
A corto plazo, la culpa de no haberme podido mantener despierto para estudiar sin pausa, a mediano plazo, la culpa de no haber sido lo suficientemente inteligente para estudiar para mis prácticas con el ahínco y dedicación que le estoy poniendo a los finales, y a largo plazo…ustedes ya saben, la culpa se va tornando intensa y si no paro aquí, me pegaré un tiro por la culpa de ser tan mal estudiante.
Mi universidad es preciosa, y no es que lo diga por que sea mía, en serio, algunos no se sienten identificados con lo que es suyo y no quieren lo suyo sino hasta que se van(o se les va) y vuelven apenas por alguna invitación o de visita para añorar sus mejores tiempos, los tiempos de estudiante.
Pero no pasa así conmigo, me gusta el lugar donde estudio porque esta lleno de vida, gente interesantísima, y dependiendo del lugar, silencio y paz natural, yo la veo como un jardín dantesco o a veces cuando estoy estudiando en grupo, como la emulación del jardín epicúreo, se que es cómica la comparación, pero no me negaré la ocasión de ser honesto respecto a lo que pienso de mi universidad.
El hecho es que me gusta mas estudiar en ella que en mi casa, mi casa es cómoda y silenciosa porque prácticamente vivo solo, pero me llena de una extraña energía estar en medio de las facultades, sentado en una banca, con mis cosas desordenadas sobre ella y bajo la ramada de algún algarrobo, donde el único peligro es la puntería cloacal de los pájaros.
Tengo que ir a checar el salón donde me toca dar mi examen, esta parte es sumamente importante, creanme, se los dice alguien que de baboso ya se ha equivocado de salón, por fiarse de una relación que publicaron sin coordinar fehacientemente antes.
Faltan minutos para el examen, francamente son horas, pero en esta carrera contra el tiempo para algunos memoristas los minutos son horas, mientras que para mí las horas son minutos.
Que desagradable sensación, esa de que a medida que repasas tu resumen, sientes que no sabes nada, que lo olvidaste todo sin remedio, escuchas a tus amigos repasando en coloquio lo que saben, y escuchas que dicen y dicen mas, y tu piensas que eso no lo estudiaste porque no te acuerdas de lo que dicen, y buscas en tus resúmenes, revisas tu cuaderno sin encontrar el tema, acabas hurgando las separatas ajenas, lo lees de nuevo porque ya lo habías leído, pero el tiempo apremia, faltan diez minutos para la prueba, maldices, te ríes, cierras tu mochila, clausuras tu cabeza para que nada entre y nada salga, revisas lo necesario para el examen, el lapicero pinta, el carne y el portaminas están en el bolsillo, ya esta todo donde tiene q estar.
Es un final, así que no vas a permitir sorpresas…
El salón esta medio lleno, muchos nerviosos apostados en el balcón releyendo hojas, pretenden aprender algo más que los demás.
Saludo con amabilidad a la jefa de practicas, es una chica muy guapa, pero tiene puesta una cara de mala atroz, que desperdicio, en fin. Me siento donde ella me indica, leo mas de dos veces cada pregunta, respondo todo rápidamente, anoto mi nombre entrego el examen doy las gracias y salgo raudo sin mirar a los otros chicos.
Algunas veces las personas se preocupan más de lo que deben, a veces 20 minutos bastan para resolver un examen para el que te preparaste 20 horas, aunque deberías haberte preparado 20 semanas, en fin, algunos somos así.
Comparando respuestas empiezan las sonrisas y gestos victoriosos, así como también arrancan los gestos de fiebre, manos en la frente, en la mejilla con rascada de nuca;
A estas alturas del ciclo los ingenieros se vuelven comunicadores, y los comunicadores ingenieros. Los de ingeniería recitan la antigua prosa de “profe es medio puntito nomás” mientras que los comunicadores se gradúan en ciencias contables haciendo sumas, restas y divisiones, fieles al lema de “matemáticamente es posible”, y claro que todo es posible, pero resten bien.
Los finales son sensacionales, son verdaderamente fatales y para algunos como yo este ciclo significan la línea entre la vida y la muerte, (el próximo prometo que arranco con fuerza).
Son una prueba elemental para saber si estamos hechos para la universidad y a pesar de que algunos solo los vean como simples exámenes, yo creo que son mucho mas.
Por ejemplo, si no tienes fe en ningún santo, seguro que después de una racha de finales, acabas con mínimo, 2 estampitas en la cartera como Magnolia, a mi no me afecta eso de la fe, porque en ese sentido he sido desde chico un hueso duro de roer, por otra parte noté, que la solidaridad de los que están bien en todos los cursos, alcanza dimensiones astronómicas, gente que simulaba preocupación, a pesar de tener los cursos cerrados sin necesidad del final como Gerardo, con el solo motivo de animar a los que si nos jugábamos la continuidad, si no llegábamos al 6 u 11 necesarios para la mediocridad.
Descubrí que se puede vivir sin dormir mas de 3 horas al día y que el café no sirve contra el sueño (probaré con el café pasado la próxima vez), y que las gaseosas con toda la cafeína del mundo no son mas que un mito, al menos para mi no fueron útiles.
El sentimiento de nostalgia por lo vivido es renuente, pero es.
Algunos se van mientras que los otros se quedaran, esta vez espero ser yo el que despida y no el que se despida, esta vez no;
También queda claro que la paranoia universitaria es fundamental para sobrevivir, pensar que nada puede ser fácil, estas en la universidad así que tienes que andar con la guardia alta, altísima, hasta las estrellas, bueno tanto no.
Ahora que menciono esta parte, el examen me pareció bastante sencillo, demasiado sencillo a mi parecer, será que la profesora quiso ayudarnos un poco haciéndolo meramente objetivo, de algún modo quiso resarcir el hecho de haberse convertido en el tema central de nuestras pesadillas durante el ciclo, con un curso que nadie aprobó fácilmente(los pocos que aprobarán).
Al menos yo, después de que me bajo 3 puntos por ortografía en la primera práctica (la misma en la que me equivoque de salón), tildaba mentalmente las palabras hasta cuando conversaba con mi mamá.
Paranoia universitaria, o es que todo estaba perfectamente planeado, claro pues era la ultima oportunidad para bajarse a los candidos que nunca prestan atención a lo que hacen y no leen bien las preguntas, la ultima ocasión para demostrarnos porque un filólogo es un maestro en el arte de comunicarse, ahora que lo pienso, me inquieta.
Debí leer mas de 3 veces cada pregunta antes de responderla, no debí salir tan rápido del examen, qué gano yo con tiempo de sobra, bueno pues, esperaré resultados.
Le pediré una de sus estampitas a magnolia para rezar un rato, a lo mejor ayuda un poco tener fe en algo o alguien…
Era una broma, antes que rezarle a un santo por una nota, me retiro de la universidad por incapaz.
Ya son las 5 de la tarde y tengo tanto sueño que no me quedan ganas ni fuerza para preocuparme por las verdaderas intenciones de la profesora, quizás estoy siendo injusto y ella lo hizo así para ayudarnos un poco porque en el fondo es buena onda.
Al fin, la casa de mi madre…
Ya estoy frente a la puerta de mi cuarto, giro el tirador y entro, mi mama es un ángel, ordenó todo el desastre de la madrugada, ahora mi pieza no parece un almacén de imprenta, tiro la mochila sin mirar donde cae, cierro los ojos sin quitarme los zapatos y me dejo caer sin abrir los ojos, mientras voy sintiendo rápidamente, que me quedo dormido sin haber tocado aún el tibio cobertor.
1 comentario:
jejeje...loco, eso pasamos todos. je.....me puse muy emotivo...
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